A partir de un simple círculo amarillo con un corte en forma de boca, se dio toda una revolución en el mundo del videojuego.
En octubre de 1979, Namco lanza en Japón Puck-Man (el nombre proviene del japonés Paku, que imita el sonido de abrir y cerrar la boca). Un juego arcade con un principio sumamente sencillo: una bola amarilla que come puntos (cocos) a través de un laberinto mientras es perseguido por cuatro fantasmitas de colores. La violencia física (que ya se dejaba ver en algunos videojuegos de la época) es reemplazada por una necesidad básica del ser: la alimentación. El personaje creó empatía inmediata y el juego tuvo gran éxito, incluso entre quienes tradicionalmente no eran jugadores.
Un año después, en 1980, Pacman es introducido en el mercado occidental (se tranformó el original Puck-Man para evitar bromas de doble sentido con puck/fuck), y a partir de entonces ha tenido múltiples versiones en distintos formatos y consolas, e incluso con variaciones de la trama original, algunas mejor acogidas que otras. La época de mayor auge de Pacman fue entre 1980 y 1985 (posteriormente resurgiría a finales de los años 90).
Para cuando la primera versión de Pacman, las posibilidades gráficas aún eran muy pobres, los soportes apenas se estaban desarrollando, el sonido era de muy baja calidad y las capacidades de evolución del juego eran limitadas; sin embargo, para el público del momento bastaba, y las aparentes carencias técnicas y gráficas se compensaban con la sencillez de uso y la empatía del personaje.
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